La convivencia diaria en la residencia pública de la tercera edad de Carlet debería ser plácida, sin embargo, la realidad es que se ha convertido en un verdadero infierno para un relevante número de empleados del centro y de ancianos residentes. La causa de estos males reside en la particular gestión impuesta por el actual director del mayor centro sociosanitario de la Comunidad.
Con su llegada todo cambió en la residencia y se empezó a aplicar a rajatabla la máxima de «conmigo o contra mí», según destacan empleados y usuarios consultados que denuncian el «clima de miedo» que viven. |