Hay muchas familias comprometidas con el cuidado de sus mayores, sobre todo cuando éstos ya no pueden valerse por sí mismos. Pero llega el verano y, con él, la necesidad de desconectar de la monotonía y las obligaciones en la medida de lo posible. Y la atención a los mayores puede llegar a ser una tarea que, aunque se hace desinteresadamente, agota a los cuidadores. Por esto, quien tiene a su cargo a una persona dependiente necesita descansar también de esta responsabilidad en la época estival, al menos de forma parcial.
El jefe de servicio de Geriatría del Hospital Central de la Cruz Roja, Isidoro Ruipérez, explica como la «sobrecarga» del cuidador puede ser peligrosa, tanto para él como para el anciano al que atiende. Por eso «tras once meses de trabajo, Almudena Docavo es necesario un descanso, por el bienestar de todos». Las opciones para conseguir ese merecido respiro son de carácter diverso. Una solución puede ser una estancia temporal, como de un mes o dos semanas, en un centro para mayores |